Suunto trae a Coachbox las dos mitades de lo que entra: los entrenamientos que graba tu deportista y los números que su reloj recoge el resto del día. Una vez conectada la cuenta, ninguno de los dos vuelve a tocarla.
Lo que llega
Las actividades terminadas aterrizan en el calendario con todos sus datos detrás, así que el ritmo, el pulso, la potencia y el GPS están ahí cuando analizas la sesión.
Los datos diarios también llegan. Si Suunto es el reloj que tu deportista lleva de verdad todo el día, márcalo como fuente de métricas y los pasos, la frecuencia cardíaca en reposo y el sueño vienen de ahí. Esa elección es aparte de dónde vienen tus actividades: tus entrenamientos siguen llegando del aparato que los grabó.
Lo que no
Suunto solo lee en esta conexión. No hay camino de Coachbox a un reloj Suunto para una sesión estructurada, así que tu deportista abre la sesión en la app de Coachbox y sigue los bloques allí.
Si para ese deportista es imprescindible que la sesión llegue sola al aparato, Garmin, Coros y Wahoo aceptan los tres un entrenamiento estructurado.

